Mi trayectoria de servicio comenzó en la vereda Morrongo, donde durante 16 años trabajé como madre comunitaria, dedicada al cuidado, la atención y la formación de niñas y niños en sus primeros años de vida.



Esta labor me permitió conocer de cerca las necesidades de muchas familias y comprender las dificultades que enfrentan las comunidades rurales de Santa Bárbara de Iscuandé.


Aprendí que servir a los demás no es simplemente cumplir con una responsabilidad, sino hacerlo con compromiso, paciencia, respeto y sensibilidad humana.